Redactada: El 28 de junio de 1929.
Fuente: Ricardo Martínez de la Torre, De la Reforma Universitaria al Partido Socialista. Apuntes para una interpretación marxista de la Historia Social del Perú, Lima: Ediciones Frente, 1943; páginas 110-111.
Publicación en marxists.org: Enero de 1926.
En lo que respecta a Haya, la cuestión está resuelta: se marcha hacia la derecha, cínicamente, sin abandonar la idea de crearnos más tarde o más temprano, un problema de cisión. Si algún temor le tengo a Haya es que más tarde pueda enfrentar a nuestro movimiento obrero socialista, un movimiento obrero hayista. Ni se, ni conozco el grado de hayismo que perdure — activo o en potencia — entre los obreros. Cuando yo salí el virus era fuerte; ahora no sé. Son ustedes los que deben observar este campo y tratar, con el mayor tino, con la mejor táctica, de sacar a los obreros de este estado de ánimo, inmensamente perjudicial para nuestra labor, si no hoy, seguramente más tarde. Y en todo caso, es necesario que sepamos, mi caro amigo, que Haya será enemigo nuestro y enemigo cuyo peligro, cuyo valor como tal, no hay que subestimar. Es un elemento “died hard”. Hoy está de “laborista"... después de haber hecho de “zapatista” y de “obregonista agrarista” en Méjico, y de no sé qué cosas en Centro América. En una palabra: es un vivo. He aquí la verdad. Estas últimas discusiones, estos últimos desacuerdos, han servido para desenmascararlo miserablemente: en el fragor de la discusión se han revelado muchas cosas que permanecían cuidadosamente ocultas; esto además de la campaña estúpida que ha llevado a cabo en esta su lamentable gira por Méjico y América Central. Me parece que si ustedes se deciden a atacarlo, deben hacerlo con una gran altura, sin seguirlo por el asqueroso camino por el cual él se precipita cuando polemiza; sus puyasos son de un mal gusto insoportable: ni siquiera tiene esa cualidad tan fácil de adquirir: el “sprit”. En todo caso, creo que us¬tedes hacen muy mal defendiéndole, como lo ha hecho “Amauta". En fin, como última prueba de nobleza hidalga, pase. Pero usted sabe que la hidalguía con un enemigo de clase es una traición.