Agricultura, Campo y Campesinado en China:

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

 

 


Fecha: 2007.
Fuente del texto: Página web de la Embajada de la República Popular China en Colombia.
Publicación en marxists.org: Agosto 2026.


 

 

China es un gran país agrícola, de ahí que la agricultura y los cereales sean un problema primordial que atañe a la economía nacional y la vida del pueblo. Desde 1978, China ha introducido la reforma primero en el campo para abolir el anterior sistema de comunas populares e implantar en general el sistema de responsabilidad por contrata en base a la familia y con el ingreso en función del rendimiento, caracterizado por "la cuota de producción y el trabajo señalados a la familia" como forma principal, inyectando así nuevo vigor y vida a la producción agrícola y poniendo fin de un golpe a la historia de ropa y alimentación difíciles de este país con más de mil millones de personas.

 

Pregunta: Todo estaba por empezar de nuevo en China cuando terminó la "revolución cultural" (1966-1976). ¿Por qué en 1978 se decidió introducir la reforma empezando por el campo? ¿A qué consideraciones se debió esto?

Respuesta: La “revolución cultural” iniciada en 1966 y de diez años de duración dejó una lección muy profunda a los chinos. En particular, la construcción económica, dañada en todos los aspectos, afectaba y sojuzgaba seriamente el desarrollo de la economía nacional. Por lo tanto, cuando el país salió de la sombra de esa “revolución” y procedió a adoptar la política de reforma y apertura después de la III Sesión Plenaria del XI Comité Central del Partido Comunistas de China (PCCh) celebrada en 1978, lo primero que se hizo fue discutir sobre cómo acelerar el desarrollo de la agricultura y decidir introducir la reforma empezando por el campo.

Ésta fue una opción correcta hecha partiendo de las condiciones nacionales. Antes que nada, China es un país grande de numerosa población y a la vez un gran país agrícola con el 70% de la población viviendo en las zonas rurales. Para China la alimentación de sus más de 900 millones de ciudadanos era un asunto de capital importancia y debía recibir atención especial, pues el país se estabilizaría a menos que se estabilizaran la agricultura y la producción de cereales. Segundo, hablando en general, el desarrollo económico suele empezar por la agricultura como canal y luego se pasa a desarrollar las industrias ligera y pesada. La posición de la agricultura tan importante como base en la economía china determinó que la reforma debía empezar por el campo. Con tan sólo desarrollar bien la producción de cereales y la producción agrícola en general, sería posible que la industria ligera contara con las materias primarias necesarias y la economía nacional se rehabilitara y creciera.

La tierra es el medio de producción fundamental para la agricultura y también la seguridad social más confiable para los campesinos. Precisamente es por el derecho de gestión de la tierra que se inició la reforma rural en China. Desde 1978, a la luz de la práctica de los campesinos con respecto a “la cuota de producción y el trabajo señalados a la familia”, China decidió universalizar en el campo diversas modalidades del sistema de responsabilidad por la producción tomando el sistema de responsabilidad por contrata en base a la familia y con el ingreso en función del rendimiento como forma principal. Esto marcó el arranque de la reforma del sistema económico rural, así como la conclusión del sistema de comunas populares que había prevalecido en el campo por más de veinte años.

La reforma emancipó enormemente las fuerzas productivas rurales y desplegó el entusiasmo de los campesinos por la producción. Cabe observar que el periodo que va 1979 a finales de los 1980 fue una edad de oro para el campo chino, puesto que con las ricas cosechas en años consecutivos y el medro del ganado los campesinos mejoraron considerablemente sus condiciones de vida y el país presenció un panorama de creciente prosperidad y de satisfacción y paz para la nación y el pueblo.

La práctica comprueba que la reforma empezada primero en el campo estuvo a la altura del nivel de desarrollo de las fuerzas productivas del agro chino y acorde con el deseo de las masas campesinas y las condiciones nacionales, y que no sólo resolvió el problema de ropa y alimentación de todo el pueblo sino que además proporcionó un buen entorno social y sentó sólidos cimientos en lo material para la reestructuración económica.

 

P: En los 1950 el sistema de comunas populares fue promovido con esfuerzo en el agro chino como componente importante del socialismo, pero se abolió después de la reforma y la apertura emprendidas en 1978. ¿Significa ello un retroceso y que China ya no persiste en el camino socialista?

R: Es necesario mirar atrás la historia primero para abordar este asunto. En el periodo inicial de la República Popular fundada en 1949, la reforma agraria realizada en el campo permitió a las masas campesinas poseer tierras propias y despertó su entusiasmo por construir una nueva China socialista, de suerte que la economía rural logró rehabilitarse y desarrollarse. Se trataba de un cambio significativo en la estructura de la economía rural.

Después, debido a nuestras pobre comprensión creíamos unilateralmente que el socialismo chino podía realizarse pronto, así que aceleramos la transición del agro hacia el socialismo. En menos de tres años se implantó el sistema de comunas populares en el campo en general luego de dar tres paso adelante --los grupos de ayuda mutua para la producción agrícola, las cooperativas de producción agrícola de tipo inferior y las de tipo superior--, haciendo la propiedad privada de tierra de los campesinos pasar a la propiedad colectiva en el agro y convirtiendo ésta en parte componente de la propiedad pública socialista. Bajo este sistema los campesinos perdieron el derecho autonómico sobre la producción y el derecho a la disposición de los productos, a la vez que se impuso el igualitarismo absoluto en el trabajo y la distribución del ingreso. Por consecuencia, esto embotó el entusiasmo de los campesinos por la producción.

En 1978, tomando en cuenta los defectos del sistema de comunas populares, China decidió lanzar la reforma primero en el agro, abolir ese sistema, introducir universalmente el sistema de responsabilidad por contrata en base a la familia y con el ingreso en función del rendimiento, recuperar la propiedad de tierra colectiva, y permitir a los campesinos trabajar la tierra de cultivo de propiedad colectiva mediante contrata con la familia como unidad, tener el derecho autonómico sobre la producción y la gestión, el derecho a la disposición de los productos y el derecho a los beneficios. Esta reforma, adecuada a las características de la producción y la gestión en el agro chino, fue aplaudida por los campesinos y movilizó enormemente su iniciativa por la producción.

En cuanto a si la abolición de las comunas populares fue un retroceso, le bastaría a uno con sólo ver los cambios ocurridos en el agro chino para sacar su propia conclusión. Además de promover un acelerado incremento de la producción agrícola y elevar con rapidez el nivel de vida de los campesinos, la reforma ha traído cambios históricos a las zonas rurales del país.

 

P: ¿Qué tipo de forma de organización para la producción es el sistema de responsabilidad por contrata en base a la familia y con el ingreso en función del rendimiento? Y ¿qué cambios ha acarreado al campo chino?

R: Este sistema, con “la cuota de producción y el trabajo señalados a la familia” como forma principal, es una creación de algunos campesinos de la provincia de Anhui y fue elogiado como una “gran iniciativa de los campesinos” por Deng Xiaoping, arquitecto jefe de la reforma y apertura de China.

El sistema de responsabilidad por contrata en base a la familia y con el ingreso en función del rendimiento abarca dos aspectos. Primero, la tierra sigue siendo de propiedad colectiva, sin que se altere su naturaleza de ser pública; segundo, mediante la contrata se entregan el derecho de gestión y el de administración de tierra a las familias campesinas y la colectividad suscribe contratos con éstas y los mantendrá sin cambio durante muchos años. En el periodo de contrata el campesino paga el impuesto al Estado, entrega a la colectividad aquella parte de la cosecha que va a retener por derecho, y se queda con el resto para su propia disposición.

Esta forma de organización, adecuada al nivel de las fuerzas productivas rurales en ese tiempo, fue aclamada de corazón por las masas campesinas, quienes la describieron gráficamente con esta frase: “Uno se queda con todo después de pagar lo suficiente al Estado y apartar lo que es de la colectividad”. Hacia finales de 1983, el sistema cubría ya a más del 90% de las familias campesinas del país, no solamente emancipó las fuerzas productivas rurales largamente reprimidas sino que también se convirtió en una brecha de avance para la reforma rural en toda China.

Primero, una vez implantado el sistema de responsabilidad en el agro, el entusiasmo de los campesinos por la producción entró en pleno juego, el rendimiento de los cultivos se incrementó con rapidez, y los campesinos pudieron abrir nuevos canales de producción y diversificar la gestión, de modo que las fuerzas productivas fueron emancipadas y la productividad se elevó visiblemente.

Segundo, con el derecho de producción y gestión en su mano, un gran número de campesinos liberados de la tierra ingresaron en las empresas de cantón y poblado, permitiéndolas emerger como una nueva rama industrial.

Tercero, se promovió el viraje del modo de producción y el estilo de vida en el agro, pues los campesinos fueron transitando de pequeños productores autárquicos a productores y gestores de mercancías, lo cual impulsó el desarrollo y mejoramiento del mercado rural.

Cuarto, el nivel de vida del campesinado se elevó de continuo a medida del desarrollo de la economía rural. Fue el periodo de esta elevación con mayor rapidez a raíz de la fundación de la Nueva China en 1949, durante el cual no pocas zonas vieron a sus campesinos alcanzar el nivel de vida modestamente acomodada.

En los pasados veinte y tantos años a partir de la introducción del sistema de responsabilidad por contrata en base a la familia y con el ingreso en función del rendimiento, la producción agrícola de China ha progresado a un ritmo promedio anual de 6,7%, eclipsando el del sector agrícola mundial en el mismo periodo. China vio su rendimiento de cereales aumentar a un ritmo anual de 2,7% y saltar varios escalones, y luego, en 1996, se convirtió en el mayor productor de cereales en el mundo cuando produjo más de 500 millones de toneladas de granos, rectificando así la larga escasez en el abastecimiento de cereales que desconcertaba al país. Se multiplicó la producción de algodón, aceites, azúcar, carnes porcina, bovina y ovina y leche, de suerte que el consumo de tales productos por persona superó o se aproximó al nivel promedio mundial.

En agosto de 2002 el Comité Permanente de la IX Asamblea Popular Nacional (APN) promulgó la Ley de Contrata de Tierras Rurales, confiriendo en términos de ley el derecho duradero y asegurado de la contrata y gestión de tierras rurales a los campesinos, lo cual marca la embarcación de esta contrata en el campo por la órbita legal.

 

P: En los 1990, cuando se publicó el informe ¿Quién alimentará a China?, de Lester R. Brown, Presidente del Wordwach Institute de Estados Unidos, causó gran revuelo y concitó la preocupación el público por la seguridad de China en alimentos.

R: Si Ud. hubiera leído el informe y mirara la realidad de China, llegaría a su propia conclusión. Obviamente, la deducción de Brown carece de fundamento y la preocupación está de más.

Más de cincuenta años atrás, otro extranjero planteó un problema similar y predijo: “Para la Nueva China sería difícil alimentar a sus 500 millones de personas”. Después de la proclamación de la República Popular, sin embargo, además de hacer un viraje histórico pasando de la prolongada escasez a un equilibrio básico en el volumen total del suministro de cereales con excedentes en años de ricas cosechas, China ha logrado aprovechar sus tierras cultivadas por debajo del 7% del total mundial para alimentar como es debido a su población que representa el 22% del total mundial.

Un proverbio chino reza: “El alimento es la primera necesidad del pueblo”. Por tal razón, el arreglo de la alimentación de sus más de 1.000 millones de ciudadanos siempre ha sido un asunto primordial al que el Gobierno chino atribuye suma importancia. En 1996-1999 China obtuvo abundantes cosechas de mieses en cuatro años consecutivos y produjo más de 500 millones de toneladas en tres de éstos, con la producción muy por encima del consumo. Aunque la producción de cereales disminuyó en 2000-2003 por cuatro años seguidos, se aseguró el abastecimiento gracias a los graneros llenos, sin inconvenientes para la alimentación del pueblo en lo básico.

Por supuesto, se ha de ver que para China será cada vez más difícil aumentar la producción de cereales a causa de la población numerosa y los recursos de tierra cultivable y agua limitados por persona. Con el fin de garantizar la seguridad de alimentos a largo plazo, el Gobierno chino ha formulado el principio de apoyarse en el propio país para alcanzar el autoabastecimiento de cereales en lo básico y ha adoptado una serie de medidas de apoyo a la producción de cereales. Entre éstas se incluyen proteger las tierras de cultivo básicas según la ley y asegurar la capacidad de suministro de los principales productos agrícolas, sobre todo los cereales; estabilizar el régimen de tierra rural y las relaciones entre las partes de la contrata de tierra y mantener la estabilidad duradera del régimen de gestión rural básico; continuar incrementando la inversión en la agricultura para elevar la capacidad de producción integral de cereales; eximir a los campesinos del impuesto agrícola dentro de cinco años, otorgar a los cultivadores de mieses el subsidio directo al cultivo de cereales, el subsidio a la siembra de especies mejoradas y el subsidio a la compra de máquinas y aperos agrícolas, y dar a luz los mínimos precios de acopio de cereales y regular y controlar los precios de los medios de producción agrícola. Al mismo tiempo, al reformar el régimen de circulación de cereales, China ha establecido uno nuevo --unificado, abierto, competitivo y ordenado--, y como resultado ha mejorado todavía más el régimen estatal de cereales de reserva y un sistema de regulación y control macroeconómicos de cereales de alta eficiencia.

Eso de “no haber estabilidad sin cereales” es una sabiduría política que China ha acumulado en su historia de miles de años. Conforme cambia la situación del desarrollo económico y social, China reajustará oportunamente su política de fomento de la producción cerealera a objeto de garantizar la seguridad del Estado en cuestión de cereales. En el siglo XXI, según pronósticos, China continuará abasteciéndose de cereales por sí en alrededor del 90%, o sea, será totalmente capaz de vivir por su propio esfuerzo.

 

P: En años recientes, mientras China acelera el desarrollo económico, se ha agudizado la contradicción entre la construcción económica y el uso de tierra para la agricultura, se ha perdido control en algunos casos de expropiación de tierra, y ha aparecido el fenómeno de infracción de los derechos e intereses de los campesinos.

R: China es un gran país agrícola, su población rural llega al 70% del total nacional, y sus tierras cultivables por persona están muy por debajo del nivel medio mundial, y a fin de cuentas no le sobran tierras cultivables en ningún sentido. Pero en los últimos años las tierras de cultivo han disminuido sin cesar, en particular por la expropiación de tierra. Debido a que muchas localidades no han arreglado bien la contradicción entre la urbanización y la producción de cereales, han ocupado indebidamente muchas tierras cultivables, por lo cual ha surgido un creciente número de problemas en la expropiación de tierra. Por ejemplo, las zonas de desarrollo planeadas en todo el país ya ascienden a 35.000 km cuadrados, pero las tierras cultivables acotadas para el propósito están ociosas en el 43%. Por otro lado, viendo un medio de hacer fortuna en las tierras de los campesinos, algunas localidades violan las leyes y reglamentos de vez en cuando en la expropiación de tierra, transgrediendo los derechos e intereses de los campesinos. Consecuentemente, los conflictos e incluso incidentes colectivos provocados por la expropiación de tierra se han convertido en un factor indeseable que afecta a la estabilidad social en China.

Proteger la tierra cultivable ha sido invariablemente un asunto importante al que el Gobierno chino presta suma atención. A fin de revertir el desmesurado ímpetu de la reducción de tierras de cultivo y mantener su cantidad y calidad, el Gobierno chino promulgó hace poco la Decisión sobre la profundización de la reforma y la administración estricta de la tierra, abogando explícitamente por reformar el régimen de expropiación de tierra y mejorar su procedimiento según el principio de salvaguardar los derechos e intereses de los campesinos y controlar la escala de expropiación. Las medidas principales son como sigue:

Primero, fortalecer la fuerza restrictiva de la planeación del uso de tierra y el control de los propósitos de uso. A este efecto el Estado exige a los gobiernos locales de diversos niveles elaborar planes de uso de tierra, intensificar la planeación para controlar el volumen total de la tierra dedicada a la construcción y colocar este volumen dentro de la cantidad y el área planeadas. En caso de si es necesario reajustar el plan por la necesidad del desarrollo económico y social, se debe actuar según el procedimiento establecido por la ley, y una vez fijado el uso de tierra se lo deberá cumplir con rigor, sin permitir su cambio caprichoso a otro propósito.

Segundo, establecer una estricta distinción entre las tierras de uso para la beneficencia pública y las de uso para la gestión y reducir el alcance de expropiación de tierra. Las tierras expropiadas de manera coactiva por el Estado valiéndose del poder administrativo deberán dedicarse principalmente a la construcción de instalaciones públicas prioritarias del Estado para el servicio hidráulico, el transporte, la defensa nacional, la educación obligatoria, la salud pública y los órganos de seguridad pública, fiscalía y justicia entre otros, en lugar de ser usadas para el desarrollo comercial ni menos aún para ser aprovechadas a favor del comportamiento empresarial. Al mismo tiempo, se desplegará aún mejor el papel básico del mercado en la distribución de recursos de tierra. Si una empresa comercial o industrial necesita usar tierra, deberá, bajo el prerrequisito de cumplir con el plan de uso de tierra y con el plan de construcción urbana, conseguirla a través de actos de mercado como comprando o pidiendo en arriendo al Estado o a la colectividad de campesinos, a los precios fijados en el mercado.

Tercero, controlar con rigor la escala de expropiación de tierra. Se abstiene en lo posible de expropiar las tierras que pueden no ser expropiadas, y se debe expropiar en la menor cantidad posible las tierras que han de ser expropiadas. Incluso cuando se trata de tierras para la construcción de infraestructuras estatales prioritarias, hay que economizar el uso de tierra y reducir la expropiación. En cuanto a la cantidad de tierra de uso para una empresa, se debe tomar en cuenta las características de la industria a la que pertenece y el tamaño de la inversión, en prevención de la ocupación de una excesiva superficie de tierra en contraste con poca inversión y poco tamaño de la fábrica.

Cuarto, mejorar la compensación por la expropiación de tierra. La baja compensación por la tierra expropiada y la distribución irracional del valor agregado de la tierra son por las que se quejan con vehemencia los campesinos, así como un importante factor que lleva a la excesiva ocupación de tierras de cultivo. En vista de ello, China ha reajustado la distribución del ingreso de la tierra, ha fijado las normas mínimas para la compensación y la reacomodación para así compensar de manera oportuna y racional a los campesinos cuyas tierras han sido expropiadas, y ha estudiado y encontrado formas como arreglar la seguridad social y los recursos de vida a largo plazo para estos campesinos, garantizando, de manera tal que sus derechos e intereses no sean infringidos en el curso de la expropiación de tierra.

 

P: Un hecho innegable desde la reforma y la apertura es que el ingreso de los campesinos chinos ha aumentado con lentitud, mientras la brecha del ingreso entre los residentes urbanos y los rurales sigue ampliándose. Entonces, ¿dónde queda la dificultad para incrementar el ingreso de los campesinos en la actualidad?

R: Desde la reforma y la apertura en 1978, si bien la economía china ha crecido rápido y la vida del campesinado ha mejorado mucho, es verdad que subsisten ciertos problemas de no coordinación entre la ciudad y el campo, entre las regiones y entre la economía y la sociedad. En el septenio que va de 1997 a 2003, según estadísticas, el ingreso neto por campesino se acrecentó en 4% por año, pero el ingreso disponible por residente urbano se elevó a un ritmo anual de 8%. La diferencia entre ambos fue de 3,23 veces, o sea, cada 3,23 campesinos ganaron lo que percibió un residente urbano medio. El 2004 fue el año en que el ingreso neto por residente rural se incrementó con mayor rapidez a escala nacional desde 1997, llegando a 2.936 yuanes (un dólar americano=8,27 yuanes); pero deducido el alza de precios, el incremento real fue de apenas 6,8%.

El retardado incremento del ingreso del campesinado no sólo afecta a la elevación de su nivel de vida y a la expansión del mercado de consumo interno, sino también directamente a la producción de cereales y al suministro de productos agrícolas, inhibiendo en cierto grado el desarrollo de la economía rural y el crecimiento de la economía nacional en su conjunto.

Como China tiene más de 800 millones de campesinos, le es muy difícil elevar rápido su ingreso al nivel de los residentes urbanos. En el momento, la prioridad para aumentar el ingreso del campesinado está enfocada en las principales zonas productoras de cereales y las zonas pobres del agro. Pero lo difícil es que faltan nuevos puntos que permitan a los campesinos aumentar su ingreso, ya que la lentitud de este aumento proviene justamente de la baja rentabilidad de la agricultura y de los limitados canales de empleo para los campesinos emigrados a la ciudad debido al pobre entorno social y a su pobre calificación personal.

En 2004, con el propósito de ayudar a los campesinos a aumentar su ingreso y a promover la producción agrícola, China adoptó varias medidas esforzándose porque aquéllos tuvieran mayor ingreso en un corto tiempo. De entre estas medidas políticas, las principales son: primero, proseguir impulsando la reestructuración agrícola para poner en pleno juego el potencial interno de la agricultura a favor del aumento del ingreso; segundo, desarrollar las empresas de cantón y poblado, las empresas privadas de propiedad individual y otros sectores económicos de propiedad no pública en el campo, para hacer prosperar la economía de los poblados y la de los distritos para acrecentar las oportunidades de empleo a favor de los campesinos; tercero, mejorar el ambiente de empleo para los campesinos emigrados a la ciudad, garantizar sus derechos e intereses legales, proporcionarles servicio público y fondos para su administración social, e impartirles formación vocacional; y cuarto, propender más en lo fiscal hacia la agricultura y el campo, hacer que la industria realimente a la agricultura y la ciudad preste apoyo al agro, y dar más a los campesinos, cobrarles menos y permitirles mayor agilidad en sus actividades. Paralelamente, se impulsarán aún más las diversas reformas rurales con la transformación de las tarifas en impuestos como contenido principal, de manera de rebajar gradualmente el impuesto agrícola y abolirlo por completo al final.

Como es sabido de todos, China no gozará de una vida modestamente acomodada en el verdadero sentido si no la disfruta el campo, ni la nación prosperará a menos que los campesinos hagan lo mismo. Dado que los campesinos chinos son un enorme grupo humano, el aumento de su ingreso puede ser tan sólo un proceso progresivo. No obstante, con tal de persistir en considerar al hombre como lo primordial y establecernos el concepto del desarrollo científico, seremos capaces, sin duda, de lograr el objetivo de incrementar de continuo el ingreso del campesinado en el curso de la reforma y el desarrollo.

 

P: De nacidos, los chinos son divididos artificialmente en residentes urbanos y residentes rurales, lo cual ha creado la desigualdad entre ellos en el status social y el status económico. ¿A qué se debe esto?

R: La división artificial de la población china en “urbana” y “rural” quedó formada en el periodo de economía planificada. Está basada en el régimen de empadronamiento civil, así que de hecho las personas de la ciudad y las del campo tienen identidades sociales distintas. Estas dos identidades, más las diferencias en el abastecimiento de alimentos, el trabajo y empleo y otros regímenes de bienestar social, vuelven muy diferentes a ambos grupos y los convierten en clases sociales distintas en lo político, lo económico y los derechos sociales, al tiempo que restringen su libertad de elegir lugar de residencia, cónyuge y lugar de trabajo.

Desde la reforma y la apertura en 1978, los anteriores regímenes de empadronamiento civil, trabajo y empleo y bienestar social que hacen distingos entre la ciudad y el campo han permanecido en considerable medida. Aunque algunas localidades han intentado reformar el viejo régimen de empadronamiento, no han podido hacer progreso envidiable porque muchos factores por detrás de este régimen, entre ellos el bienestar social, carecen de recursos de solución, de cuyas resultas la desigualdad in facto entre los residentes urbanos y los rurales en cuestión de empleo y bienestar social no ha podido tener cambio radical. De ahí se originó el violento contraste entre la ciudad y el campo en China.

Con todo, según se profundiza la reforma y se aplica una serie de medidas políticas destinadas a promover un desarrollo económico coordinado entre la ciudad y el campo, se han producido cambios en las condiciones básicas necesarias para mantener una sociedad dual urbana-rural. Por ejemplo, el sistema de comunas populares cedió su lugar al sistema de responsabilidad por contrata en base a la familia y con el ingreso en función del rendimiento en los 1980 y se concluyó en 1983; se abolió el acopio unificado de productos agrícolas a finales de los 1980; y en 1993 se eliminó el régimen urbano de racionamiento de cereales y aceites comestibles apoyado por la libreta de cereales y cupones. Mientras tanto, se está reformando la parte restante, que son los regímenes de empadronamiento civil, trabajo y empleo, y seguridad social.

Desde inicios del siglo XXI, en todo el país se ha estado llevando adelante la reforma encaminada a erradicar por completo la estructura urbana-rural dual y el régimen de empadronamiento civil derivado que ha originado la segmentación social y la discriminación por identidad personal. En marzo de 2001, China introdujo la política de apertura total de los poblados de nivel inferior al distrital para el acceso de los pobladores rurales y flexibilizó los requisitos de empleo y residencia para los campesinos emigrados a trabajar en las ciudades grandes y medianas. En la actualidad, más de 100 millones de campesinos trabajan en las ciudades y sus ingresos salariales ya forman un tercio de los ingresos del campesinado.

Por otra parte, el Estado ha empezado a inclinarse hacia el campo en los asuntos fiscales, tributarios y otros aspectos de la política social y económica, lo cual ayudará a inhibir la tendencia de ampliación de la brecha entre la ciudad y el campo y, al mismo tiempo, facilitará el desplazamiento de un gran número de pobladores agrícolas a sectores no agrícolas a través de la industrialización y la urbanización. En el 2020, según pronósticos, el nivel de urbanización de China ascenderá del 40% en la actualidad hasta más del 50%. Para entonces China habrá resuelto cabalmente la brecha entre la ciudad y el campo legada del pasado para promover un desarrollo aún más coordinado entre ambos.

1-8 P: Ya que China es un gran país agrícola y la agricultura detenta una importante posición en el desarrollo de la economía nacional, entonces ¿cuánto suman los fondos que la Hacienda Central dedica cada año a apoyar el desarrollo de la agricultura? ¿En qué aspectos se emplean principalmente?

R: Siendo China un gran país agrícola, la inversión en la agricultura siempre ha ocupado una alta proporción en los gastos fiscales del Gobierno Central. En el lustro que va de 2000 a 2004, según estadísticas, los fondos de la Hacienda estatal para apoyar la agricultura aumentaron de 257.316 millones de yuanes (8,27 yuanes equivalen a un dólar americano) a 398.376 millones, con un crecimiento anual medio de 13,7% y equivaliendo a un promedio de 15,87% en el total de gastos fiscales del país. Además, después de los largos años de apoyo de la agricultura a la industria, la realimentación de ésta a aquélla y la de la Hacienda al campesinado han devenido un viraje necesario.

Los fondos referidos paran principalmente en los siguientes aspectos: primero, la Hacienda estatal concede subsidios mediante la transferencia de pagos especiales a las provincias, regiones autónomas y municipios bajo jurisdicción central para compensar sus ingresos fiscales reducidos después de la exención total o parcial del impuesto a la agricultura (ganadería) en gran medida en todo el país; segundo, se continúa dando subsidios directos a los cultivadores de cereales y se les aumentan los subsidios a la siembra de especies mejoradas y a la compras de máquinas y aperos agrícolas; tercero, a través de la transferencia de pagos se bonifica y subsidia a los principales distritos productores de cereales conforme a su superficie sembrada, rendimiento y cantidad de cereales comerciables; y cuarto, junto con seguir llevando a buen término la construcción de infraestructuras de servicio hidráulico grandes y medianas para las tierras de cultivo, se crean fondos especiales para el subsidio a la construcción de infraestructuras similares de tamaño pequeño, con el fin de apoyar a las familias campesinas que prestan trabajo o trabajador a este empeño.

La reforma para convertir las tarifas en impuestos en el campo es un cambio profundo en los ámbitos económico y social de las zonas rurales. En el campo chino los impuestos y tarifas son un sistema muy complejo, y entre ellos se cuentan principalmente el impuesto agrícola, el impuesto adicional, el impuesto a productos especiales, el impuesto por cabeza de ganado sacrificada, la recolección del fondo educacional y las tarifas administrativas locales. Las estadísticas muestran que tan sólo las tarifas decididas por el Estado para cobrar a los campesinos suman hasta 99, además de otros 43 renglones que les exigen contribuir con dinero, materiales y trabajo. Por lo tanto, una medida importante para profundizar la conversión de las tarifas en impuestos en el campo consiste precisamente en eliminar gradualmente aquellos impuestos y tarifas que no deben gravar sobre los campesinos y crear condiciones para unificar paso a paso el sistema tributario en la ciudad y el campo.

A partir de 2004, China ha comenzado a rebajar la tasa del impuesto agrícola, en más de un punto porcentual por año. Hasta la fecha, 26 provincias, regiones autónomas y municipios bajo jurisdicción central han anunciado la no recaudación de este impuesto. De acuerdo con el cálculo preliminar, los campesinos de todo el país se aliviarán por ello de una carga superior a los 20.000 millones de yuanes. Para el 2006 se abolirá por completo el impuesto agrícola, y los campesinos chinos dirán adiós por siempre a este gravamen obligatorio que ha perdurado por miles de años.

 

P: La reforma de China ha operado grandes cambios en el campo. Ahora que su agricultura y economía rural se encuentran en una nueva etapa de desarrollo, ¿por qué se caracteriza ésta? y ¿en torno de qué se desplegará la nueva rueda de la reforma?

R: Tras más de veinte años de reforma y desarrollo, la agricultura y la economía rural de China han llegado a una nueva etapa de desarrollo. Sus características principales son como sigue: la relación entre el suministro y la demanda de productos agrícola ha tenido cambios sustanciales, más de un tercio de la fuerza laboral del campo se ha desplazado a sectores no agrícolas, cerca de la mitad de los ingresos de los campesinos proviene de estos sectores, el desarrollo rural depende cada vez más de las ciudades y poblados y de la economía nacional, la agricultura china se vuelve más y más vinculada con la agricultura mundial, y los contenidos del desarrollo agrícola y rural han experimentado cambios importantes.

Sobre la base de esta comprensión, la nueva rueda de la reforma rural de China se enfocará en la creación del sistema y en aquellos ámbitos de la economía nacional íntimamente relacionados con el desarrollo rural y se enfocará en resolver los problemas prominentes en el proceso del desarrollo de la agricultura y la economía rural, a objeto de impulsar el flujo de los elementos de producción de los recursos hacia el agro, movilizar la iniciativa del campesinos y acelerar el desarrollo económico y social coordinado entre las zonas urbanas y las rurales.

Según el lineamiento para este desarrollo coordinado bajo un plan unificado, la reforma marchará principalmente en cuatro aspectos:

Primero, estabilizar aún más y perfeccionar sin cesar el régimen de gestión y los métodos de circulación y cesión de tierra basados en la contrata por familia, garantizar por la ley los derechos de los campesinos a la contrata y gestión de tierra en general así como a la contrata y gestión de tierra mediante la circulación y cesión compensadas, reformar el régimen de expropiación de tierra y perfeccionar el procedimiento de esta expropiación.

Segundo, profundizar la conversión de las tarifas en impuestos en el campo, extender el alcance de la exención del impuesto agrícola y proseguir mitigando la carga sobre el campesinado. En 2005 se experimentará con la exención del impuesto agrícola en los distritos prioritarios objeto del trabajo estatal de alivio de la pobreza mediante desarrollo, se rebajará aún más la tasa de este impuesto en las demás zonas, se desarrollará el ensayo de abolición del impuesto a la ganadería en las zonas de pastoreo, y se aplicará la exención total o parcial del impuesto agrícola a las empresas estatales de roturación agrícola en el mismo nivel en que se aplica en las zonas donde están ubicadas.

Tercero, impulsar la reforma del régimen de circulación de cereales orientado por el mercado, continuar otorgando subsidios directos a los cultivadores de cereales y aumentar más los subsidios. El Gobierno Central seguirá aumentado los subsidios a las especies mejoradas y a la compra de máquinas y aperos agrícolas, aplicará los mínimos precios de protección para la compra de los cereales importantes ahora escasos en las zonas productoras principales, y bonificará y subsidiará mediante la transferencia de pagos a los principales distritos productores de cereales según la superficie sembrada, el rendimiento y la cantidad de cereales comerciables.

Y cuarto, reformar y crear un nuevo régimen financiero rural, fortalecer el apoyo financiero a las familias campesinas y las empresas rurales medianas y pequeñas, y establecer canales de fondos estables de apoyo a la agricultura. Adicionalmente, sobre la base de estabilizar las diversas inversiones actuales en la agricultura, los gastos fiscales nuevos y la inversión en activos fijos deberán inclinarse a la agricultura, el campo y el campesinado, y se establecerá gradualmente un mecanismo favorable al aumento estable de la inversión en la agricultura. Desde el 2005, al propio tiempo de llevar a buen efecto la construcción de infraestructuras de servicio hidráulico grandes y medianas para las tierras de cultivo, hay que aumentar la inversión en aquellas infraestructuras similares de tamaño pequeño, y crear fondos de subsidio especiales para apoyar a las familias campesinas que ofrecen trabajo o trabajador para este empeño.

La nueva rueda de la reforma de China en las zonas rurales, además de poder aligerar las dificultades que enfrenta el campo en su desarrollo, será susceptible de impulsar en mayor medida el proceso de la urbanización del país y promover aún mejor el desarrollo económico y social coordinado entre las zonas urbanas y las rurales. A juzgar por las experiencias y lecciones históricas, la agricultura, el campo y el campesinado siguen siendo un problema importante en el desarrollo económico y social de China, y el campo sigue siendo el lugar donde está la tarea más pesada y más ardua para culminar la edificación de una sociedad modestamente acomodada en todos los sentidos. Únicamente manteniendo la estabilidad social en el campo, será probable sentar sólidos cimientos para un orden y paz duraderos en el país.